C/ San Vicente, 23
Teléfono 967 43 50 49
Riópar (Albacete)
a 8 Km. del nacimiento del Río Mundo
puertadelarco@terra.es
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Edificio
EL INICIO DE LAS REALES FÁBRICAS
Antes de la puesta en funcionamiento de las Reales Fábricas
de San Juan de Alcaraz, todo el metal utilizado por los
gremios de latoneros de España debía importarse,
al ser un metal muy utilizado esta situación preocupaba
a la Junta de Comercio por el desequilibrio que producía
en la balanza de pagos del país.
Esta situación supo aprovecharla Juan Jorge Graubner un vienes nacido en 1736, que había
aprendido metalurgia en la Maestranza de Artillería de Obergasling y que había ampliado sus
conocimientos en países como Holanda y el centro latonero de Goslar (Alemania).
Graubner, enterado de la existencia de una mina de calamina en la sierra del Alcaraz, viaja hasta
allí para comprobar la calidad del mineral y valorar las posibilidades de explotación
del yacimiento. Satisfecho del resultado presenta un proyecto a la Junta de Comercio que tras varios
meses de deliberación y varias comprobaciones de la maestría técnica
del ingeniero elevan el proyecto informándolo positivamente al rey.
Carlos III firma en 1772 una Real Cédula en la que autoriza al ingeniero austríaco
J. J. Graubner a instalar una fábrica de latón, cobre y cinc en el municipio de Riópar.
Ese mismo año se inician las primeras obras, el proyecto
comprendía no solo las obras en las minas y la construcción
de los talleres propiamente dichos, sino levantar un pueblo
completo dado que por el lugar de ubicación había
que construir las casas de operarios y todo lo necesario para
el abastecimiento de éstos y de la propia fábrica.
En 1774 el páramo del valle de Riópar se había transformado por aquel ambicioso proyecto
en el que participaron los más importantes arquitectos e ingenieros de la época: Canales,
balsas, presas, una cerrajería, carpintería, varios hornos, almacenes, viviendas, carboneras,
talleres...
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PUERTA DEL ARCO. EL EDIFICIO
Este fue el primer edificio construido del complejo proyecto
de las Reales Fábricas. Su aspecto inicial podemos
verlo en la copia del grabado que se encuentra en la Biblioteca
Nacional.
En 1792 Pedro Larruga fue
enviado por el rey a inspeccionar el estado de
las fábricas, describió el edificio de la
Dirección donde ahora estamos como sigue:
“Plaza
espaciosa formada de casas altas para habitaciones
principales, con diferentes almacenes para los géneros
y metales; el oratorio, y varios talleres para tornear
madera, metal y hierro, para los aplanadores de cascarria
de latón, para la fabricación de crisoles
y retortas, la cárcel, la panadería,
pósito de granos, y estanco de tabacos, con
una fuente de buen agua, que no necesita de nieve
para enfriarla en tiempos de calores.” |
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La casa de la Dirección consta de:
- Sótano ( antiguo pósito de granos)
- Sotano-cárcel (utilizado durante este siglo como leñera)
- Planta principal
- Planta de servicio (distribución típica del XIX cuando sufrió la primera reforma
importante)
- Cámaras, en una de ellas esta la habitación
del reloj de bancada horizontal que vino a sustituir al
reloj de sonido que se encontraba en la torre de la Iglesia
y que durante años había indicado las horas
a los operarios de las fábricas. La maquinaria restaurada
podemos verla en el comedor de Puerta del Arco.
En mayo de 1999 se restauró una parte de la planta principal y se abrió al
público como tienda de decoración.
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LOS DOS PUEBLOS
Ese mismo año de 1772 en que Carlos III firma la Real
Cédula se inician las primeras obras, el proyecto comprendía
no solo las obras en las minas y la construcción de
los talleres propiamente dichos, sino levantar un pueblo completo
dado que por el lugar de ubicación había que
construir las casas de operarios y todo lo necesario para
el abastecimiento de éstos y de la propia fábrica.
En 1774 el páramo del valle de Riópar se había transformado por aquel ambicioso
proyecto en el que participaron los más importantes arquitectos e ingenieros de la época: Canales,
balsas, presas, una cerrajería, carpintería, varios hornos, almacenes, viviendas, carboneras, talleres
A tan sólo cuatro Kilómetros se encontraba el antiguo pueblo que durante dos siglos
vería como el nuevo emplazamiento mucho más cómodo, con más servicios y mayores
posibilidades, iba absorbiendo a sus habitantes hasta quedarse abandonado.
Las fábricas de San Juan de Alcaraz tomaron del viejo
pueblo en la década de los ochenta del siglo XX lo
último que le quedaba: el nombre, y así hoy
llamamos a las primeras Riópar, y al original "Riópar
viejo".
Lo que ha conservado Riópar viejo es su particular encanto, para visitarlo tomaremos la carretera
de Alcaraz desviándonos a unos tres kilómetros a la derecha en dirección Vianos,
y a ochocientos metros nuevamente a la derecha. El propio pueblo y su emplazamiento que nos proporciona
unas excelentes vistas sobre el valle merecen nuestra visita.
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PUERTA DEL ARCO
En 1792 Pedro Larruga fue enviado por el rey a inspeccionar el estado de las fábricas, describió
el edificio de la Dirección donde ahora estamos como sigue:
Plaza espaciosa formada de casas altas para habitaciones principales, con diferentes almacenes
para los géneros y metales; el oratorio, y varios talleres para tornear madera, metal y hierro,
para los aplanadores de cascarria de latón, para la fabricación de crisoles y retortas,
la cárcel, la panadería, pósito de granos, y estanco de tabacos, con una fuente de
buen agua, que no necesita de nieve para enfriarla en tiempos de calores.
Los edificios de las Reales Fábricas han ido adaptándose
a los tiempos y cambiando de función, los mismos talleres
han cambiado su producción durante estos dos siglos:
Laminas de latón para los buques de la armada, ornamentación
de tipo religioso, materiales para riego, cuberterías...
En la segunda mitad de nuestro siglo han vivido las más profundas transformaciones, diferentes
cambios en la propiedad de la empresa le ha conducido a una grave pérdida de inmovilizado y a una
descapitalización que ha llevado a su cierre en 1996.
Como ejemplo este edificio que ha sido vendido por partes y hoy cuenta con más de una quincena
de propietarios, su patio interior y su capilla se cerraron al público en la década de
los setenta y permanecieron así hasta diciembre de 1995 en que se abrió el restaurante Puerta
del Arco, nombre tomado del acceso principal.
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