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En Sant Hilari, Gerona Juan Serrano Ortega empieza a trabajar
en una empresa dedicada a la creación de piezas de
uso cotidiano para la exportación, en la fragua empieza
su búsqueda ahorrando tiempo en el acabado de las piezas
encontrando trucos para mejorar la calidad.
En pocos años instaló su propio taller con mucha
ilusión y pocos medios, de nuevo su ingenio puesto
a prueba resolviendo ya los problemas de varios talleres.
Una vez establecido la añoranza de
su tierra le hizo volver a Elche de la Sierra donde volvió
a conseguir establecerse.
La nueva inquietud, ayudar a sus hijos a
iniciar su camino con la artesanía que le ayudó a él,
añadiendo las nuevas ideas de la juventud.
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